¿A QUÉ HAS VENIDO?

Ayer volviste trayendo contigo restos del pasado. Viniste con tu espada, a partirme el pecho, a decirme lo que sólo tú sabes que puede matarme. No te hizo falta esforzarte. Dos palabras y empecé a llorar, primero en riguroso silencio, luego comprendí que ya nos conocemos: no tengo nada que esconder. Tú no quieres soltar. Me acusas, " ya sé como eres", desconfías, pero en el fondo sólo quieres congelarme en una persona que ya no está, no quiero jugar a serlo.Me hace daño. Yo te quiero, más que tú a mí, te quiero con mi corazón y con la libertad de saber que no eres algo que pueda atesorar. Quieres que te llame si estoy mal, quieres que me apoye en ti, quieres que dependa de ti… Quieres volver a los viejos tiempos, donde una niña te ataba las manos y te vendaba los ojos. Y tú te sentías mal, pensabas que eso estaba mal, pero no podías soltarlo… Me acusas de ser perro sin dueño y sin hogar, me dices que lo hago mal que terminaré mal. Pero yo te amo y te doy libertad. Tú sólo quieres prisioneros. Me dolió verte, me duelen tus condiciones, no puedo estar a la altura de lo que pides. Tú eres un sitio en el que no puedo quedarme. Me queda poco tiempo, se acaba el tiempo. Pero me guste o no el pasado ha muerto.
Fue un beso de despedida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario